La euforia del ascenso del Racing a Primera en El Sardinero se desbordó y terminó en dos invasiones del terreno de juego.
Según DEIA, los aficionados entraron en el campo durante los festejos, en una noche de cánticos, fotos y abrazos entre jugadores y su entorno.
Entre la celebración, Peio Canales y el resto de futbolistas fueron aclamados, cerrando un ascenso que se vivió como un desahogo colectivo.
















