Un episodio de salud marcó a Yeray Álvarez y sacudió al Athletic: tras un diagnóstico de cáncer, el central superó un tratamiento que incluyó quimioterapia y una extirpación testicular. Casi una década después, el jugador repasa en una entrevista para “El Cafelito” qué fue lo más duro, cómo vivió el vestuario y la anécdota con Valverde.
En esta noticia
- Frase clave“La única solución era quitarlo”
- Dato claveEl tumor era “más grande de lo normal” y la extirpación fue “inevitable”
- ResumenEn su vuelta a Lezama, el vestuario fue con cabezas rapadas
El regreso a Lezama y el gesto del equipo
Coincidiendo con su vuelta tras finalizar el tratamiento, el vestuario del Athletic se volcó con Yeray. Tras reaparecer en Lezama con la plantilla, circularon imágenes en las que los compañeros acudían con las cabezas rapadas, un gesto que él asegura que “jamás” olvidará.
“La única solución era quitarlo”
En su conversación con Josep Pedrerol, Yeray explica que la extirpación “fue inevitable”. Detalla que la cantidad de tumor era “más grande de lo normal” y que, por ese motivo, la intervención resultó necesaria.
“La única solución era quitarlo.”
Valverde y la frase de “dos huevos”
Al tratar el ambiente en el momento del proceso previo a su vuelta a los terrenos, Pedrerol recuerda una frase futbolera atribuida a Ernesto Valverde. Yeray confirma que ocurrió en San Mamés antes de un partido y que, al escucharlo, los compañeros reaccionaron con risas. Él sostiene que comprendió el sentido del mensaje y que no le sentó mal.
La quimioterapia, “lo peor”
Sobre las secuelas, el futbolista señala que “nunca” sintió complejo por vivir con un testículo y recomienda no acudir a prótesis. Añade que, para él, lo peor del proceso fue la quimioterapia, más “por lo que me rodeaba” y por el impacto en quienes lo acompañaban.
Yeray afirma que las sesiones duraban entre seis y siete horas, con ajustes de dosis según la respuesta del cuerpo.

















