Raúl García, navarro y protagonista del último capítulo de El camino de Mario, repasa en una conversación con el canal de Mario Suárez su trayectoria deportiva y varias anécdotas en el Atlético, Osasuna y el Athletic. En sus respuestas, aborda su adaptación, el papel de Simeone, hitos como la Copa de 2013 y el final de Champions, además de episodios en derbis y duelos con rivales.
De Osasuna al Atlético: una decisión y una adaptación
García, formado en Osasuna, describe su salida hacia el Atlético como un cambio que implicó dejar Pamplona y la casa familiar. Sobre su etapa navarra, asegura la vinculación con el club.
“No hay ningún pero. Me formó como jugador y como persona”.
Sobre el fichaje, remarca la complejidad del momento y su proceso de espera: primero para madurar y, después, ya con la intervención de Javier en el Atlético, para consolidar la decisión. En la llegada, habla de asentarse futbolísticamente, pero también de un periodo posterior marcado por la presión y el ambiente.
Simeone, el Calderón y el punto de inflexión de 2013
El navarro sostiene que necesitaba un entrenador que se “mojara” también fuera del vestuario y subraya que, fuera de él, el discurso le benefició. Afirma que Simeone quería que pisara área y recuerda un partido en Eibar con el terreno encharcado.
“Él quería que yo pisara área, que pudiera finalizar”.
En cuanto a la Copa de 2013, la define como el punto de inflexión del Atlético y señala que allí se “cambió el chip”. Sobre la temporada 2013-14, la califica como su mejor campaña individual, aunque advierte que el equipo no hablaba de Liga hasta meses después.
Champions, derbis y episodios con Cristiano y Ramos
Respecto al final de Champions, insiste en la necesidad de mantenerse positivo, pero reconoce la frustración por una jugada decisiva y por el cambio efectuado por Simeone, que vincula a una tarjeta. Sobre los derbis, indica que sacaban “lo peor” de su versión por la motivación y la efusividad, aunque afirma que no se arrepiente.
En el campo, menciona la reacción atribuida a Cristiano (“te arranco la cabeza”) y explica que lo que ocurre en el juego “queda ahí”. También destaca su relación con Ramos y recuerda la dureza de los duelos con Pepe y con el propio Ramos, así como la etapa en el Sevilla.
Salida de 2015, llegada al Athletic y la “espina” de la selección
García sitúa su salida del Atlético en 2015 como parte de un proyecto que quería asumir, y cuenta que en la pretemporada no se sintió “tan valorado” ni “necesario”. Atribuye el movimiento a un “runrún” que culminó con la oferta del Athletic, cercana a su madre y decidida tras reunirse con Miguel Ángel Gil y con el Cholo.
Ya en el Athletic, reconoce la rivalidad por venir de Pamplona y alude a críticas, además de señalar que, a su juicio, al club a veces le faltó ambición. Como “una de las pocas espinas”, apunta no haber jugado un partido oficial pese a convocatorias, tras dos amistosos.
Competir, ser “infravalorado” y su relación con los árbitros
Finalmente, denuncia que su trabajo no siempre recibió el reconocimiento esperado y reclama que se hable de su rendimiento en el campo. Sobre los árbitros, afirma haber visto muchas amarillas porque buscaba que se las enseñaran y dice mantener una relación muy buena. Tras su retirada, asegura que envió una carta al comité de árbitros pidiendo disculpas por posibles errores y señalando que ya les dejaría tranquilos.















