Yeray, defensa del Athletic, vuelve a mirar al futuro tras 10 meses de sanción UEFA por un dopaje no intencionado. Con 31 años, a un paso de ser padre primerizo, afirma que el regreso le permitió entrenar y recuperar rutinas, aunque perdiera partidos y opciones europeas. “Fue duro no ver a la cuadrilla durante tanto tiempo”.
El regreso tras la sanción y el paréntesis del cáncer
El futbolista describe el proceso como una cadena de obstáculos superados: primero, el retorno tras un cáncer; después, el castigo disciplinario relacionado con un tratamiento con minoxidil. Aunque el asunto abrió “todas las dudas del mundo”, su relato apunta a la normalización progresiva del día a día.
Yeray sitúa la clave en la credibilidad del caso: “Preparamos la defensa para que la UEFA nos diese credibilidad”. Señala que el contenido del episodio era “muy claro”, aunque reconoce que siempre queda una “pequeña cosa” por los tiempos de la sanción.
Entrenamiento en solitario y vuelta al grupo
Durante meses no pudo compartir información ni entorno con su entorno cercano: “A nadie, no podía hablarlo con nadie”. El jugador explica que también afectó a su sensación de pertenencia al plantel, al limitarle el protocolo y alejarle de San Mamés.
En paralelo, entrenó con pautas externas junto a Emen4Sport y más tarde con la incorporación de Edu Estíbariz para sesiones de campo. Su retorno incluyó etapas de trabajo con el grupo entre febrero y abril, antes de volver a jugar.
Embarazo, golpes del fútbol y horizonte inmediato
La paternidad, anunciada en septiembre, llegó como “un subidón”. En lo deportivo, alude al caso de Egiluz por una rotura de cruzado y reivindica la continuidad: el fútbol “tiene golpes” pero “hay que seguir”.
Con la renovación y una nueva temporada por delante, Yeray insiste en su lema: disfrutar, competir y ganar con el Athletic, mientras asume que la estadística quedará por detrás respecto a otros compañeros.















