El Athletic cayó el pasado domingo ante el Villarreal, su vigésimo segunda derrota de la temporada y la decimoquinta en liga, lo que ha disparado la preocupación: la distancia con el descenso es ahora de seis puntos y el margen de reacción se reduce a siete partidos. Europa y la Segunda quedan a la misma distancia.
La derrota se produce con solo siete encuentros por delante y tras semanas en las que se hablaba de alcanzar cuanto antes los 42 puntos para certificar la permanencia. En este contexto, Jon Uriarte, días atrás, fijó como objetivo la salvación a falta de 16 partidos, mientras los puestos europeos —a nueve— se veían aún alcanzables.
Tras el encuentro, el entrenador Ernesto Valverde puso el foco en los pitos de la afición. “En el fútbol siempre pasa lo mismo, tienes que ganar. Si no ganas, a la gente no le gusta. Aquí y en todas partes. Cada público piensa que es diferente, pero en el fondo todo es igual. Tienes que ganar”, dijo a la conclusión.
Críticas internas apuntan a que, además de la respuesta emocional del público, el equipo ha mostrado carencias recurrentes para generar peligro, romper líneas y resolver balones parados. En este escenario, se subraya que el último impacto del propio Valverde, al anunciar que no seguirá en el banquillo, no ha sido suficiente.
El rendimiento reciente empeora el panorama: el mes de febrero dejó 11 puntos sobre 15 (tres victorias y dos empates), mientras entre marzo y abril el balance fue de un triunfo y cuatro derrotas (Barcelona, Girona, Getafe y Villarreal), con solo 3 puntos de 15.
Ahora, el Athletic tendrá una semana limpia por la final de Copa y preparará la visita de Osasuna a San Mamés, descrita como “una especie de final por la permanencia”. El martes, un nuevo resultado marcará el nivel de urgencia, antes de que lleguen Atlético, Alavés, Valencia, Espanyol, Celta y Real Madrid.















