
Athletic Club
Su regularidad, clave
El Espanyol afronta su peor tramo con 39 puntos y el 16º puesto, a dos del descenso, y su caída se explica por un cambio brusco de dinámica. El equipo de Manolo González pasó de estar cerca de Europa a encadenar una racha sin victorias, con consecuencia directa: el “colapso” emocional se refleja en el rendimiento y la zona de peligro.
En esta noticia
- Frase claveLa secuencia que explica la caída: “18 encuentros sin ganar”
- Dato claveEn San Mamés, el 1-2 al Athletic dejó al Espanyol cerca de Europa
- ResumenEl Espanyol “todavía depende de sí mismos”, pero necesita que pierda el Alavés
Tras el partido de ida ante el Athletic, con un 1-2 en San Mamés, los pericos parecían firmes: llegaron a ser quintos y a cuatro puntos de Champions. Sin embargo, “se encadenaran 18 encuentros sin ganar” y quedaron “al borde del colapso”.
De la aspiración a la alarma
La derrota ante el Sevilla de la pasada jornada agravó el escenario. Aunque el Espanyol “todavía dependen de sí mismos”, su margen depende también de que el Alavés pierda y, sobre todo, de la presión acumulada por tantas jornadas sin victoria.
Bipolaridad en la tabla
El contraste no solo es de resultados, sino de efecto en la grada: la primera parte del curso ofreció estabilidad competitiva y, después, la temporada mutó hacia una irregularidad negativa. Mientras varios rivales mantuvieron patrones más consistentes, el Espanyol alternó picos y caídas hasta terminar en la franja de descenso.
Explicaciones futbolísticas
Manolo González alternó el 4-4-2 y el 4-2-3-1. En la mejor época, el plan combinaba bloque medio, salida rápida y ataques por los costados. Con la mala racha, el repliegue se hizo más profundo, pero eso dejó más tiempo defensivo y más distancia para el contragolpe, reduciendo el impacto ofensivo.
También influyó el recurso frecuente al juego directo cuando los rivales ofrecían menos espacio. Al conceder posesión sin abrir líneas, el equipo se volvió previsible y con menos capacidad para generar ocasiones.
Plantilla y roles
En defensa, Dimitrovic sostuvo al equipo con actuaciones regulares, con Carlos Romero por la izquierda, El Hilali por la derecha y variantes en el centro. En el mediocampo, Urko González y Edu Expósito formaron el doble pivote, con Pol Lozano como referencia ofensiva y Terrats alternando banda y mediapunta.
La delantera perdió continuidad por la lesión prolongada de Puado. Con la caída del rendimiento del tridente, el técnico recurrió más a Kike García y repartió minutos en bandas entre Jofre y Ngonge, buscando soluciones para un gol que empezó a faltar en la segunda vuelta.







