
En Praga, el 24 de noviembre de 2025, dos aficionados del Athletic, Xabier Aboitiz y Pablo Venteo, comparten su pasión por el club rojiblanco, a pesar de no poder asistir al partido. La presencia del Athletic en la ciudad les brinda visibilidad y una conexión con su identidad vasca.
La comunidad rojiblanca en Praga
La capital checa amaneció con temperaturas bajo cero, pero los corazones de los aficionados del Athletic laten con fuerza. Aboitiz, de 31 años y originario de Mendexa, ha vivido en Praga durante cinco años. Trabaja en venta técnica de software y, aunque no tiene entradas para el partido, se reúne con otros aficionados en un bar local para disfrutar de los encuentros.
«Nos da visibilidad. A veces decimos que somos vascos y no saben muy bien qué es. Pero dices Athletic y dicen ‘Ah, sí, los que fichan solo jugadores de allí’».
Pablo Venteo, de 34 años y de Jaén, también ha encontrado su lugar en Praga como guía turístico y profesor en el Instituto Cervantes. Su amor por el Athletic nació de una creencia infantil sobre el fútbol, y hoy guiará a hinchas rojiblancos por la ciudad antes del partido.
«Me hice del Athletic. Yo suelo decir que por romanticismo: por el hecho de decir ‘Aquí está el fútbol de verdad’».
A pesar de la distancia, Aboitiz y Venteo mantienen viva su pasión por el Athletic, creando una comunidad que celebra su identidad vasca en el extranjero.













