
Athletic Club
El Athletic se despide del Celta sin ganar y confirma la decepción
El Athletic se despidió de San Mamés ante la afición y volvió a tropezar ante el Celta, en un partido marcado por el último día de Ernesto Valverde e Iñigo Lekue. El dato clave fue el gol tempranero de Williot tras un regalo defensivo, que dejó a los rojiblancos sin capacidad de reacción. Consecuencia: el empate no alivia tensiones y refuerza la sensación de decepción.
En esta noticia
- Frase clave“Pasa a la historia como una gran decepción”, según el relato del encuentro.
- Dato claveUn gol temprano de Williot, tras un regalo defensivo, dejó al Athletic sin reacción.
- ResumenEl homenaje a Valverde y Lekue llegó, pero no compensó la tristeza del partido.
Un homenaje sin efecto
La despedida en casa se alineó con una campaña que “pasa a la historia como una gran decepción”, según el relato del propio encuentro. Frente al Celta, que buscó conservar la renta, el Athletic no encontró el impulso necesario para romper el guion. El doble homenaje a Valverde y Lekue, antes y después del choque, no bastó para compensar la tristeza en La Catedral.
El gol que condicionó el partido
El marcador se alteró casi de inmediato. Jauregizar perdió en zona sensible tras la presión de Moriba, quien sirvió a Williot para que este, con un potente zurdazo, batiera a Simón. Desde entonces, el Celta se limitó a sostener la ventaja con repliegue ordenado, mostrando un plan centrado en evitar riesgos.
Reacción fragmentada
El Athletic acumuló minutos de impotencia y solo asomó con acciones aisladas. Unai Gómez protagonizó las opciones más comprometidas: un cabezazo que Radu palmeó a córner y un disparo con bote que repelió el poste. También hubo un malentendido en el área viguesa que estuvo cerca de aprovechar Guruzeta.
Asedio sin final
Tras el descanso, Valverde movió piezas: Navarro a la izquierda, Berenguer a la derecha e Iñaki Williams junto a Guruzeta en el centro. Durante un cuarto de hora, el Athletic mostró más intensidad, y llegó el empate por una jugada que se repitió como recurso: pase de Galarreta al espacio, aparición de Yuri y centro raso empujado a la red por un compañero.
Luego, la inspiración no apareció y el equipo fue decayendo. Giráldez también oxigenó el ataque, pero el Celta conservó el control. El partido terminó con pocos asientos y un ambiente de silbidos y murmullos, en una despedida que se cerró con la frase literal: “No estaba el ánimo de La Catedral para celebraciones.”







