
El Athletic Club se enfrentó al Slavia de Praga en un partido crucial para enmendar su reciente derrota en el Camp Nou. A pesar de la ausencia de Iñaki Williams y la sanción de Oihan Sancet, el equipo buscó recuperar su forma en este encuentro de la UEFA Europa League.
Un partido decisivo para el Athletic
Setenta y dos horas después de la dura derrota por 4-0, Praga se convirtió en el escenario donde el Athletic necesitaba demostrar su capacidad de reacción. Con Sancet en el centro de atención tras su expulsión anterior, el equipo se preparó para un desafío que podría definir su futuro en la competición.
Oportunidades perdidas
“El punto ante el Slavia de Praga es bueno”, afirmó Valverde.
A pesar de un inicio prometedor, donde Sancet tuvo dos claras oportunidades en los primeros minutos, el equipo no logró concretar. La falta de precisión y la presión del rival hicieron que el Athletic se sintiera incómodo en el campo. Sancet, que solo ha anotado un gol esta temporada, continuó luchando por encontrar su ritmo.
Un futuro incierto
La segunda mitad trajo más frustraciones, con Robert Navarro desperdiciando varias oportunidades. Sancet fue sustituido antes de la hora de juego, dejando al equipo con la necesidad de mejorar en su próximo encuentro contra el Real Madrid en San Mamés. A pesar de dominar el juego, el Athletic no logró traducir su esfuerzo en goles.
El Athletic Club deberá trabajar en su efectividad para futuros encuentros tras el empate en Praga.













