Iago Aspas vivió la presión de La Catedral en San Mamés, donde los pitos se extendieron a un jugador rival. Tras el empate a uno, el atacante del Celta fue preguntado por el asunto, que vinculó al ambiente del estadio. La intención de búsqueda —por qué pitaban a Aspas y cómo lo describió— queda ligada a su recuerdo de visitas.

La respuesta de Aspas y el contexto del partido

Aspas respondió en DAZN sobre la situación al final del encuentro: «las últimas veces que he venido, he marcado». Esa explicación conectó el recibimiento con el historial del atacante en Bilbao, donde volvió a detectar el peso de las pasadas visitas.

El futbolista del Celta entró en el minuto 59, sustituyendo a Borja Iglesias. Su papel llegó con el partido ya en marcha y bajo el sonido del estadio, en un cruce que terminó con 1-1, impidiendo que los tres puntos se quedaran en casa.

San Mamés, sus elogios y el historial reciente

Más allá del ruido, Aspas elogió el estadio. «Es uno de los estadios predilectos», dijo, y añadió que se trata del «mejor de Primera» para él, destacando que le atrae por lo que transmite a un jugador «de la antigua usanza».

En lo deportivo, el atacante había marcado en sus dos últimas visitas a Bilbao; sin embargo, en ambas ocasiones no hubo victoria local: los tres puntos se quedaron fuera. En esta ocasión, su entrada también se dio con el resultado abierto, sellado al final en empate.

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