DEIA relata la historia de un San Mamés muy distinto al de Bilbao: un terreno de juego situado en Baja Kunda, Gambia, donde no hay gradas ni focos, pero sí jugadores que visten de rojiblanco, siguen al Athletic y han adoptado el nombre del estadio como seña de identidad.
La historia fue descubierta casi por casualidad por Ander Azcaray, natural de Forua, y plantea un posible puente entre Bizkaia y África. El campo cuenta con dos porterías, aunque les faltan las redes.


