
El pasado sábado, el Athletic Club y el Paris Saint-Germain (PSG) se enfrentaron en un emocionante partido en San Mamés, donde la afición local demostró su inquebrantable apoyo. A pesar de un empate, el ambiente en el estadio fue electrizante, recordando la pasión del fútbol.
Una noche para recordar
Antes de saltar al infinito verde, los aficionados ya sabían que sería una noche grandiosa. Con el rugido del león que marca el inicio de la película, San Mamés se convirtió en una verdadera Catedral del fútbol. La pasión no se negocia, y los seguidores del Athletic lo demostraron con sus gargantas rotas y sonrisas de alegría.
El poder de la afición
“Cuando unimos gargantas y ruge San Mamés, tiembla el mundo entero.”
A pesar de la lluvia y la seguridad, el optimismo creció entre los aficionados a medida que se acercaba la hora del partido. Con el famoso grito de “Goazen Athletic”, los seguidores levantaron banderas y mostraron su apoyo incondicional. Desde el primer “Athleeeeeetic” de Félix Ugarriza, el estadio vibró con cada jugada.
El PSG, aunque llegó con una gran afición, no pudo superar el efecto San Mamés. A medida que avanzaba el partido, los cánticos de los visitantes se apagaron, dejando claro que Bilbao no es cualquier plaza. La afición del Athletic sabe cómo hacer sentir su presencia, incluso en un empate.
La noche en San Mamés reafirma la importancia de la afición en el fútbol, donde cada partido se convierte en una experiencia inolvidable.













