
El Athletic Club logró un empate en El Sadar contra Osasuna, gracias a la rebeldía mostrada en la segunda mitad. A pesar de un gol de falta directa de Rubén García, los leones, dirigidos por Ernesto Valverde, demostraron su potencial y se llevaron un buen sabor de boca del encuentro.
Un partido de lucha y entrega
Desde el minuto 34, el Athletic comenzó a empujar, mostrando destellos del equipo que la temporada pasada alcanzó la Champions. Nico Williams, uno de los destacados, expresó su satisfacción:
“Ha sido un partido difícil, pero nos llevamos un buen sabor de boca porque el equipo ha estado reconocible”.
Revulsivos en el banquillo
Los cambios realizados por Valverde en el minuto 60, con la entrada de Alex Berenguer y Robert Navarro, revolucionaron el juego. Ambos jugadores aportaron control y verticalidad, aunque Navarro no pudo concretar la remontada tras un disparo rechazado.
El empate fue considerado justo por Moncayola, quien lamentó que Osasuna no pudiera frenar el ímpetu del Athletic: “En los últimos 20 minutos los dos equipos queríamos ganar”.
El Athletic mostró su capacidad de lucha y entrega en un partido complicado, dejando una buena impresión para el futuro.














