
La afición del Athletic Club vivió una jornada de emociones intensas en San Sebastián el 4 de marzo de 2026, donde, a pesar de su ferviente apoyo, el equipo no logró remontar ante la Real Sociedad en la semifinal de la Copa del Rey. La decepción se apoderó de los seguidores tras el pitido final.
Una jornada para recordar
Los seguidores athleticzales, muchos sin entrada, se desplazaron en masa a Donostia, donde esperaban ver a su equipo avanzar a la final del torneo. Sin embargo, el resultado no fue el esperado y la ilusión se tornó en tristeza.
El ambiente en las calles
«Cuanta gente hay del Athletic y que poca de la Real».
Desde la Plaza Constitución, epicentro de la tamborrada, los aficionados rojiblancos se hicieron notar. Aunque el día era laborable, muchos se reunieron para animar a su equipo, compartiendo la esperanza de una remontada. Entre risas y cánticos, la fe en el triunfo era palpable.
La llegada del equipo
La concentración previa al partido, convocada por Íñigo Cabacas, reunió a alrededor de 300 aficionados que esperaban con ansias la salida del equipo del hotel Arima. A las 19:15, los jugadores, incluidos los lesionados como Nico y Yeray, agradecieron el apoyo de su afición antes de dirigirse al estadio.
El desenlace
A pesar del aliento de los hinchas, el partido culminó en decepción. Un penalti selló el destino del Athletic, dejando a sus seguidores con lágrimas y un profundo sentimiento de frustración tras un esfuerzo que no se tradujo en victoria.













