
Nadie esperaba una temporada tan irregular del Athletic Club, que tras un curso anterior excelente (semifinales de la UEFA Europa League y clasificación para Champions) ha vivido un declive marcado por lesiones, crisis de juego y una caída notable de rendimientos. El arranque ilusionó en agosto con tres victorias seguidas, pero pronto llegaron problemas físicos y una alarmante descompensación en varias líneas.
Entre los factores deportivos destacan la baja forma o problemas de distintos futbolistas: Nico Williams no alcanzó su mejor versión por una lesión de pubis; Oihan Sancet no mostró el nivel esperado; Daniel Vivian volvió sin el impacto habitual; y Aymeric Laporte estuvo casi dos meses lesionado. Además, Iñaki Williams se perdió casi una docena de partidos por lesión, Yeray fue sancionado por dopaje, y Alex Berenguer arrastra molestias en el pie mientras su rendimiento también ha sido bajo. A ello se sumaron lesiones tempranas de otros miembros de la plantilla y del propio mercado: Maroan Sannadi cayó pronto por una lesión de rodilla y Beñat Prados y Unai Egiluz se rompieron el ligamento cruzado durante la pretemporada.
Con el equipo ya afectado por el parte médico, el problema se amplió en el aspecto colectivo: defensivamente hubo flojera en demasiados partidos y, en ataque, el Athletic también sufrió falta de acierto. En el once y en las oportunidades de rotación, salvo casos como Unai Simón, Mikel Jauregizar, Yuri Berchiche o Robert Navarro y Nico Serrano cuando tuvieron minutos, el desempeño del resto fue considerado decepcionante. Como notas positivas se señalaron los debuts de Alex Rego y de Selton.
El texto también critica decisiones de mercado y situaciones puntuales. Se menciona el fichaje de Jesús Areso por 12 millones, la competencia por el puesto con Andoni Gorosabel y el protagonismo final de Iñigo Lekue; además, se cita el partido ante el Girona, donde Hugo Rincón, cedido desde el Athletic, marcó el primer tanto en una derrota contundente por 3-0.
En este contexto, Ernesto Valverde ha anunciado que pone fin a su etapa como entrenador tras una temporada que se describe como angustiosa, aunque con el “recuerdo” de la reconquista del trofeo del Athletic: la Copa. De cara a lo que resta de temporada, el texto subraya que aún puede pasar cualquier cosa, y toma como referencia el triunfo ajustado en San Mamés ante el Real Betis, bajo la expectativa de “UEFA posible”, frase atribuida a Howard Kendall.














